Felicidades, ya no me duele. Has conseguido arrancar las lágrimas de raíz incluso antes de que broten. Ni el respirar, ni el esperar. No duele, porque se ha jodido tantas veces que una más, pues ya no duele, ni si quiera escuece. Para que mentir, si al final tú seguirás siendo el de la última palabra, el que decide, el que traiciona y decepciona, el que sigue creyendo que no duele cuando en realidad no es que no duela, es que ya no puede. Porque algo muerto ya no duele, porque las caricias ya no duelen, porque los recuerdos ya no existen y las palabras que nunca mueren, se mueren. Porque no duele, no, porque no escuece, y porque ESTO no lo merece.
