Algo más que palabras

Algo más que palabras

domingo, 22 de noviembre de 2015

Desintoxicarse lleva su tiempo

Llevo tiempo pensando en dejar varias adicciones. El levantarme tarde todas las mañanas a causa de haberme acostado tarde todas las noches, lo típico de cocinar por aburrimiento o comer, el salir de fiesta siempre que puedo para alcoholizarme y no acordarme de nada al día siguiente, el soñar en algo que en realidad ni si quiera existe, el escuchar los recuerdos que me susurran al oído intentando evitar que me olvide de ellos, el pensar e imaginarme una vida diferente para poder lidiar con la mía, o en definitiva, el dejarte a ti. Pero irónicamente sólo lo he pensado, y no existen límites para el pensamiento, quizás los únicos límites los puedas establecer tú. No me juzgues por no ser como te gustaría que fuese, o por obsesionarme por algo tan simple como tu fría labia cuando hablas del invierno. No me juzgues cuando camine obsesionada por no pisar las alcantarillas o por mi manía de no querer formar parte de la especie humana. No lo hagas, porque desintoxicarse lleva su tiempo, y mientras un cúmulo de gente me suplica que no lo haga,  que no me desintoxique, sólo pienso en que quiero hacerlo por ti.


jueves, 24 de septiembre de 2015

Cuando aprenda

El día que deje de temblarme la voz cuando hablo de ti, sabré entonces que lo habré superado. Habré superado los besos, los abrazos y las regañinas que me faltan. Habré superado tu ausencia en las noches de incertidumbre, en mis confusiones de vida. Habré superado el que no me mires y que parezca que todo va bien, que todo se supera con un par de narices y la cabeza bien alta. Habré superado el no escuchar más tu voz cada vez que la necesite, que te necesite a ti, y el odiar tus silencios con miles de palabras, con millones de sensaciones indescriptibles. Habré superado que me haces falta todos los días de mi vida, aquellos a los que dabas sentido sin recibir nada a cambio. Te habré superado a ti en cierto modo, pero hasta que no me supere a mí misma, el mundo se puede ir un poco a la mierda que la voz me seguirá temblando hasta el día en que me muera.


martes, 28 de julio de 2015

Hablemos de sexo

Hablemos de sexo. Podríamos hablar de ti, de mí o incluso del tiempo, pero hoy quiero que hablemos de sexo. Digámonos guarradas hasta que nuestros cuerpos no aguanten más el deseo, hasta que tu presión de vaqueros se haga tan evidente que las indirectas no tengan vela en este entierro. Hablemos de cómo recorrería tu cuerpo con mis labios, de cómo dejarías escapar un leve gemido involuntario, y de la sonrisa que tu boca me regalaría cuando llegara al centro de tu universo. Hablemos de sexo, del considerado 'el bueno', no hablo de sexo duro, mejor llámalo intenso, del que las embestidas se hacen dulces con las caricias y del que los besos son el principal alimento. Hablemos de tus manos en mis caderas, en mis piernas, en mi cuello... Hablemos de cómo nos perderíamos en el sudor de nuestros cuerpos, de cómo nos ahogaríamos en nuestro aliento, de cómo romperíamos el silencio con nuestros gritos de deseo. Hablemos de sexo, aunque si lo prefieres, dejemos de hablar y vayamos a hacerlo.

sábado, 30 de mayo de 2015

Nuevas oportunidades

Se trata de algo peligroso cuando alguien llega para llamar a tu puerta. Preguntarse por qué, es inútil, todos sabemos a qué me refiero. Da miedo abrir y no encontrarte lo que te esperas, miedo que en realidad sólo quieran pasarse a saludar y no a quedarse a tomar aunque sea un mísero café que sepa a un 'ponme más que tengo el resto de mi vida para conocerte'. Y es que por eso no te atreves a levantarte del sofá y abrir para ver quién es y qué quiere, porque piensas que nadie va a permanecer a tu lado para siempre. Crees que no hay persona en la tierra que pueda comprender tus andaduras descalza por la azotea a altas horas de la madrugada, crees que no hay ser que entienda por qué lloras cuando ves las calles de tu ciudad, o qué es aquello que te atormenta y que hace que seas tan única y real. Es algo que no alcanza tu comprensión, no entiendes o más bien no quieres entender que acostumbrarte a algo no es malo si te hace feliz, que sonreír cuando alguien mira es legal aun exponiendo tus emociones, que perder un día con alguien no es perder si has aprendido a vivir. 
Así que por una vez en tu vida hazme caso, levántate de ese sofá mugroso y abre la puerta, descubre que hay detrás de ella, porque puede que llegue el momento en que te arrepientas y no podrás hacer nada por solucionarlo.


miércoles, 25 de marzo de 2015

La verdad sobre el dolor

Podría escribir sobre lo de siempre, podría maquillar mis sentimientos en palabras bonitas y que suenen bien para quitarle gravedad al asunto. Pero no quiero hacerlo, hoy no, no estoy dispuesta a seguir detrás de un escudo que parece irrompible, porque está hecho pedazos hace ya unos cuantos años. Nadie me advirtió que vivir era tan duro, nadie tuvo el valor de mostrarme que en menos de una milésima de segundo te puedes ver hundido en la mierda. Me alimentaron de esperanzas, de sonrisas y de milagros, me hicieron creer que había una segunda oportunidad para todo, y que a la tercera iba la vencida, que podemos intentarlo una y otra vez hasta que nos salga bien, y nadie me preparó para poder soportar tanta pérdida junta, nadie se atrevió a confirmarme lo que desde siempre había sabido, que cuando uno no puede más, hay otra piedra que golpea más fuerte y te obliga a quedarte tirado en el suelo, desangrándote como una presa recién cazada. Perder a cuatro personas a las que has querido más que a ti misma en 1 año, eso sí es tener mala baba por parte de quien quiera que haya consentido esto. Y por eso estoy aquí, siendo trasparente, dejando ver lo que más temo que vean, que yo también me rompo, que no soy inmune a todo lo que me echen, y que por ende puedo ser más humana de lo que la mayoría piensa acerca de mí. Y no te engañes, no busco consuelo por tu parte, sólo necesitaba desahogarme.