Hablemos de sexo. Podríamos hablar de ti, de mí o incluso del tiempo, pero hoy quiero que hablemos de sexo. Digámonos guarradas hasta que nuestros cuerpos no aguanten más el deseo, hasta que tu presión de vaqueros se haga tan evidente que las indirectas no tengan vela en este entierro. Hablemos de cómo recorrería tu cuerpo con mis labios, de cómo dejarías escapar un leve gemido involuntario, y de la sonrisa que tu boca me regalaría cuando llegara al centro de tu universo. Hablemos de sexo, del considerado 'el bueno', no hablo de sexo duro, mejor llámalo intenso, del que las embestidas se hacen dulces con las caricias y del que los besos son el principal alimento. Hablemos de tus manos en mis caderas, en mis piernas, en mi cuello... Hablemos de cómo nos perderíamos en el sudor de nuestros cuerpos, de cómo nos ahogaríamos en nuestro aliento, de cómo romperíamos el silencio con nuestros gritos de deseo. Hablemos de sexo, aunque si lo prefieres, dejemos de hablar y vayamos a hacerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Opina lo que quieras, estás en tu derecho, viva la libertad de expresión ;)