Somos dos víctimas del parpadeo, un abrir y cerrar de ojos
en el que cuando nos queremos dar cuenta, ya estamos de nuevo despidiéndonos
por no sé ya ni cuántas veces. Y entonces te vas y como haciéndome la vida
imposible, se queda tu olor en mi cama junto con mis ganas de que me sigas
besando hasta el próximo abrir y cerrar de ojos. Y cuando por fin consigo
conciliar el sueño, pongo todas mis fuerzas en procurar no despertar hasta
estar segura de que vuelves a estar tumbado a mi lado, sintiendo tu respiración
en mi oreja derecha, con tus brazos envueltos en mi cintura… joder cómo odio
tus malditos brazos, me dan esa falsa sensación de que vas a estar siempre, de
que vas a ser ese calmante que me haga perder el sentido, el control sobre mi
respiración y la puta inocencia. No tienes idea de lo que es imaginar las yemas
de tus dedos acariciando mi espalda, no tienes idea, porque aun cuando tú no
estás, buf, el momento se vuelve tan excitante, que te arrancaría la ropa en mi
cabeza, y te comería a mordiscos como si hubiese estado no sé cuantos
tropecientos años en ayunas, porque tengo hambre de ti, a todas horas, tengo
hambre de esa risa tan peculiar que me hace estallar a carcajadas, de esos
pitis a las 4 de la mañana, de tus notas de guitarra, de tus bromas malas con
sabor a verdad, de tus besos en el cuello, o tus cosquillas improvisadas… Tengo
hambre de momentos contigo de esos que me dejan sin aliento y que me ponen la
piel de gallina. Porque simplemente por el parpadeo, merece la pena aguantar
con los ojos abiertos lo máximo posible para que permanezcas a mi lado con esas
ganas tan inmensas de hacerme sentir que sólo tú tienes y que sólo yo sé que
existen.
Ahora que has llegado hasta aquí: Tienes varias secciones distribuidas en etiquetas (a la derecha), más abajo observarás que las entradas también se distribuyen en años y meses, si quieres saber sobre mí, todo está situado a pie de página y por último, gracias por visitar este blog y vuelve cuando quieras, eres bien recibido/a. UNA SONRISA GRATIS DE REGALO PARA TI :)
Algo más que palabras
lunes, 17 de noviembre de 2014
sábado, 30 de agosto de 2014
Find the crack...
Sólo para que lo sepas, me pondré a apenas dos centímetros de tus labios para ver si podrías aguantar la tentación de besarme. Te susurraré infinidad de cosas al oído con tal de no dejar que se pierda ninguna palabra entre mis ganas y tus sentidos. Aceleraré tu pulso, tu respiración, recorreré cada rincón de tu cuerpo con mis labios, cada lugar que intentases esconder de mí, no te dejaré pronunciar palabra, ni podrás evitar que despierte tus cinco sentidos a mi gusto. Besaré tu cuello virgen, pues hasta entonces no habrá sabido lo que es el infierno, y mientras tanto, tú te dejarás llevar, y provocarás que yo lo haga sin pensar en las consecuencia del día siguiente. Recorrerás con tus manos cada vértice de mi cuerpo con los ojos cerrados y te pediré que me acaricies con la yema de tus dedos, lentamente, dejando mi sentido de la orientación fuera de juego. Te exigiré que le pierdas todo el respeto a mis pertenencias, porque están a tu entera disposición desde la primera vez que me miraste. Y te suplicaré que no aguantes la tentación, que sobrepases cualquier barrera que separe tus labios de los míos, porque me moriré de ganas por morderlos suavemente, mientras saboreo todo aquello que me queda por descubrir de ti.
sábado, 26 de julio de 2014
En todas partes
Y la gran putada es cuando giras la esquina y lo ves a él, con el que estarías dispuesta a echar raíces definitivamente, con el que no te importaría saltar desde una avioneta suspendida en el cielo a tropecientos kilómetros del suelo. La gran putada es esa, porque sientes una vez más que no es para ti, que tú no eres para él, aunque las señales te indiquen que te equivocas y que no podrías ser más feliz con otra persona. La putada es cuando decides no girar la esquina y das media vuelta, y aún así, él también está ahí, sorprendentemente está mires donde mires, porque fue diseñado exclusivamente para ti y tú intentas convencerte de que no es así, de que la vida te depara otra cosa. Y cuando empiezas a decirle a la otra persona que cuidado porque se va a enamorar, la gran putada es que tú, ya estás enamorada.
martes, 8 de julio de 2014
Cosas del Alzheimer
No recuerdo la primera vez que puse un pie en la arena, ni
siquiera recuerdo mi primera borrachera, la primera vez que vomité o mi primer
tropiezo con el amor. No recuerdo el primer beso, la primera vez que entré en
casa después de una noche de fiesta intentando no hacer ruido o la primera
canción de la que me enamoré profundamente. Me gustaría recordar, lo admito,
pero en ocasiones olvidar es necesario para dar paso a recuerdos nuevos. Me he
llegado a plantear si puede que en un futuro el Alzheimer se apodere de mi mente,
quizás mejor eso que la locura, quizás. Olvidaría tantas cosas que no me dejan
pegar ojo por las noches, olvidaría un pasado de lágrimas, de desdichas, pero
por otra parte dejaría de lado también lo que me hace vivir día a día, lo que
me mantiene en pie. Y es que la vida sigue y se tiene que enfrentar con mucha
más fuerza a medida que los segundos pasan, porque el tiempo no espera por
nadie, y menos si estás muerto, aunque el tipo de descomposición no es la misma
a la de un corazón roto, quizás prefiera la primera. Si aún no sabes qué te
puede mantener en pie, párate, porque estás perdiendo un tiempo muy valioso que
no vas a poder recuperar, y eso no te lo vas a perdonar nunca. Para y piensa,
sé que a veces es complicado, pero también es necesario, y cuando descubras por
qué sigues caminando o por qué deberías seguir adelante, créeme que nada ni
nadie, tendrá el valor de detenerte.
sábado, 14 de junio de 2014
Aprovecharlo...
Recuerdo que ella se movía como si la música fuese su única
razón de ser, se dejaba llevar, con una cerveza en su mano derecha y un cigarro
en la izquierda, mientras hundía sus pies en la arena. No era la única chica de
aquel concierto, pero lo parecía, resaltaba entre las demás sin que se diese
cuenta. Se notaba que quería pasar desapercibida, pues sus movimientos no eran
exagerados, pero si te quedabas mirándola unos instantes, te hipnotizaba, y eso
es lo que hizo conmigo. Su pelo liso castaño se movía junto a ella, y parecía
que el viento no tenía ojos para nadie más, teníamos algo en común entonces. No
recuerdo su mirada, de hecho no recuerdo si en algún momento dejó que la
observase, siempre mantenía los ojos cerrados, pero imagino que esa es una de
las mejores maneras para despertar al máximo los otros sentidos que el cuerpo
humano muchas veces oculta. Sé que la volveré a ver, tengo la sensación de que
esto no quedará en un simple concierto de playa, quizás caminando por la calle,
quizás comprando en cualquier establecimiento o tomando el sol, quizás incluso
en mis sueños, sé que volveré a hipnotizarme, a dejarme llevar por su pelo y
esa Heineken de la que apenas quedaba rastro. Y ahora el quizás se queda en
quizás, por no haber tenido el valor de perturbar su espacio, por no haber
inundado sus sentidos, porque quizás ella lo estaba esperando, quizás quería
que diese yo el primer paso, o quizás simplemente no sabe ni que existo, pero
qué más da… Ahora sólo puedo amarrarme a esa palabra, ‘quizás’, pues no supe
aprovechar el momento y comprobar si podía ser real, o una simple ilusión de la
que, en ese caso, mis sentidos me cegaban.
miércoles, 30 de abril de 2014
Cuando descubres más
Si me conocieras, sabrías que no todo es como lo pintan, que no
todo es como yo lo pinto, sabrías que tengo más corazón del que suelo
aparentar, pero que pocas personas se lo merecen, y que por eso, no lo van a
comprobar. Si me conocieras, descubrirías que no tengo una mente
perversa, fría, manipuladora o despreciable, sino que simplemente es un punto de
vista que adoro tener para poder conocer a mis enemigos, y no llevarme más
decepciones con falsos amigos.
Admito que no ha sido fácil, admito que he pasado
por cosas que pocos podrían imaginarse, pero supongo que cada uno ha tenido lo
suyo; y admito que podría haber tenido una mejor niñez, con amigos de verdad, y
podría haber dejado de ser la niña rara de la clase, pero hace tiempo que me di cuenta de que todo eso mereció la pena, y que por ello, a día
de hoy sé que me quieren por lo que soy.
Si me conocieras, podrías tener en cuenta todo mi pasado, te
sabrías mi vida punto por punto, detalle a detalle, y comprenderías que no
soy una opinión, que disfruto de la vida, que vivo el momento, al máximo, y que
odio las mentiras.
Si me conocieras, te darías cuenta de que no me creo ni la
mitad de las palabras, que me gusta que se demuestre y no que se diga, y que
una de mis misiones en la vida es la de ‘haz el amor y no la guerra’… la
violencia no lleva a ninguna parte, sólo a más violencia. Si me conocieras, sabrías
sumergirte en mis ojos y poder ver más allá de lo que evidencian, que
mis manos ya son viejas por la cantidad de historias y sentimientos que han
escrito en papel, que no llevo pendientes porque me parece estúpido, molesto e
innecesario, que todas mis pulseras son de tela y siempre las he llevado en la muñeca
izquierda y que cada una tiene un significado distinto, que ahora las tengo a buen resguardo; que mi colgante favorito dice
más de mí que cualquier análisis de sangre, mi DNI o mi currículum vitae, que
mis labios han besado muy pocas veces en falso, y que si los pruebas,
difícilmente puedes separarte de ellos.
Admito haber cometido errores, admito que tengo manías,
vicios y miedos, que me da por recordar el pasado para poder aprender de él,
que si me fallan una, dos o 20 mil veces, siempre acabo perdonando… pero pocas
veces olvidando. Que desconfío hasta de mi sombra y que no suelo tener la
cabeza bien amueblada; y que asquerosamente cuando consigo tenerla centrada en
algo o en alguien, acabo moviendo muebles por miedo a terminar jodiéndolo todo y por esa misma gilipollez… la jodo.
Que no soy igual que cualquier otra persona, y que aunque
eso a veces me pese, me hace asegurarme de que aquellas que me rodean,
les importa una grandísima mierda lo rara que sea, porque sí, soy rara, y a
pesar de ello me encanta que las paredes de mi habitación no se
vean por culpa de mis recuerdos, diferenciar olores mediante la temperatura de mi nariz, coleccionar chapas de los botellines de cerveza o piedras de los
lugares a los que sé que no volveré, seguir durmiendo con el peluche que tenía
mi hermano cuando era pequeño, o seguir creyendo que una sonrisa lo puede
cambiar todo a pesar de los tiempos que corren, que una mirada puede dejarte
sin palabras, y que un abrazo… sin aliento.
Si me conocieras, tendrías tantos privilegios como pocas
personas los tienen…
martes, 1 de abril de 2014
La princesa trágica
Ella es la princesa de los vaqueros rotos, de las sonrisas a
escondidas. Una princesa con deportivas manchadas por la vida, por las idas y
venidas, por los ríos que la inundan hasta el cuello. La princesa de los libros
inacabados y con pies de plomo, pero con alas de dragón, que perdió a su rey en
la mayor de las batallas y hoy decide emprender su guerra contra el mundo. Ella
no es de esas princesas encerradas en lo alto de una torre, que grita a voz y
pulmón que necesita que la rescaten, ella no quiere ser rescatada, con un poco
de conversación le basta. La princesa de las noches eternas, de suspiros
incompletos y miradas entrecortadas, de lágrimas alcoholizadas por la ilusión desesperanzadora
que la visita a las 3 de la mañana reclamando sus sueños imposibles, arrebatándole
sus ganas de dormir. Es de esas princesas que prefiere mancharse las manos a
quejarse de que la lluvia moja su tan valioso vestido, porque le encanta
descalzarse en la hierba y sentir como sus dedos se humedecen al ritmo de los
truenos, que prefiere descubrir a que se lo cuenten, que prefiere sentir aunque
sea rabia por todo el mundo, porque ella es todo odio. La princesa trágica, o
más bien de las tragedias, esa princesa que pierde el zapato a la vuelta de la esquina, aquella que
encuentras en cada catástrofe, sin miedos pero con complejos, con un perdón continuo
entre manos, pero que no conoce el olvido, pues nadie ha tenido el placer de
presentarles. Ella es la princesa de las mil recompensas, aunque la otra
persona no se las merezca, quizás la princesa de los sueños de alguien, quizás de
las pesadillas, pero al fin y al cabo princesa de capa y espada, acostumbrada a
las heridas por falta de escudo, frágilmente irrompible, fácilmente
reconocible, difícilmente alcanzable. Ella custodia el castillo de su rey, una
princesa con ideas de mujer pero cuerpo de niña, que madura por segundos a petición de las estrellas, porque la princesa algún día será reina, pero
mientras tanto, será princesa de vaqueros rotos y de sonrisa fingida.
miércoles, 12 de marzo de 2014
Por el sencillo placer de sentir
Recuerdo que decidí dar el paso y dejar de sentir miedo por una noche, dejar de preocuparme por lo que sería, dejar que los sentidos se apoderasen de mí. Recuerdo que me acariciaba sin maldad alguna, sin segundas intenciones, sólo para hacerme sentir a gusto a su lado, para prometerme su confianza eterna. Recuerdo que recorría mi espalda con sus dedos, lentamente, desde la cintura hasta el cuello, con caricias suaves que me hacían sentir cosas que nunca podría haber imaginado, al menos no sin él. Recuerdo que nuestros ojos se miraban fijamente, y que cada vez estaban más cerca, que mis dedos se hundían en su pelo, dejándose llevar por el oleaje de sus pensamientos, recorriendo de vez en cuando su mejilla derecha, su frente, sus labios, cada vez más cerca de ellos. Recuerdo cómo mi respiración se volvía cada vez más intensa, cómo mi corazón se aceleraba pensando en el deseo de que mis labios se uniesen a los suyos, de que sobrepasasen cada una de las barreras que nos impedían saltarnos las normas, imaginando que puede que cuando juntásemos nuestros latidos, el mundo se pararía y por fin podríamos tener nuestra noche eterna, por fin podríamos escuchar esa canción por la que nos desvivimos para que, mientras sigamos respirando, no deje de sonar .
martes, 25 de febrero de 2014
El punto de inflexión
Hasta que llega alguien que rompe tus esquemas, ese
es el punto de inflexión en tu vida; ese es el momento en que todas tus
creencias se desmoronan y realmente no tienes idea de qué creer. Todo aquello
que habías estado construyendo durante años, durante toda tu vida, se viene
abajo de golpe, todo. Pero lo gracioso es que no te importa, no te importa. Lo
aceptas y punto, no te preocupas, no te preocupas… y sonríes… y te encanta.
Hasta que llega ese alguien y rompe tus esquemas, tus instintos, tus miedos… hasta
que llega y rompe tus lágrimas con su pulgar, con un beso en tu mejilla, con un
susurro en la madrugada. No sabes que decir, no sabes cómo actuar, ni si quiera
puedes decir que tienes personalidad, ni si quiera puedes decir que te queda
alma… pero llega esa persona y rompe tus esquemas, se lleva esos pedacitos y
los reconstruye, de hecho, te vuelve a construir a ti, de arriba abajo, cacho a
cacho y te sientes mejor, mucho mejor, sabes que esa persona te ha hecho mejor,
más pura, más humilde, más humana y con un corazón a prueba de balas, porque
llega esa persona y se convierte en tu escudo impenetrable, en la fuerza que te
falta, en el sueño de tus noches, en las razones de tu sonrisa. Y es que llega
ese alguien que rompe tus esquemas, que te recuerda que tu corazón puede volver
a bombear tan fuerte al ritmo de una canción, que te pasarías toda tu vida escuchándola
una y otra vez, hasta el fin de tus días… Porque llega ese alguien que lo pone
todo patas arriba y te enseña que el mundo, se puede ver de una forma distinta…
domingo, 23 de febrero de 2014
Se hace de querer
Apareciste de la nada, como si una ráfaga de viento te pusiera bajo mi ventana. En ocasiones es difícil seguir ocultando lo evidente, por mucho que uno se lo niegue y reniegue una y otra vez, todo acaba saliendo de alguna forma al exterior, todo se acaba notando, todo se acaba sintiendo...
-No me encuentro bien, sabes? Tengo nauseas, mareos y vómitos, no como, no duermo, tengo fiebre y la piel de gallina, no suelto los cigarros en todo el santo día y no dejo de llorar. Empiezo a pensar que tengo algún tipo de enfermedad.
-No.
-No qué?
-Que no estás enferma.
-Cómo lo sabes?
-De quién te has enamorado?
miércoles, 19 de febrero de 2014
Hablando de sorpresas
Te admiro, admiro la forma en la que te tomas las cosas sin que parezca que te preocupan lo más mínimo, la forma en que discurre tu mente, haciendo parecer que estás como una cabra, pero que en realidad significa que tienes claras tus prioridades. Admiro tu gran desfachatez y que te importe tan poco, realmente me parece encantador, y que te dejes llevar, lejos, te da igual dónde porque eso es lo de menos si te sientes a gusto con todo lo demás. Porque es fantástico que te pierdas entre las palabras de cualquier libro, o entre los efectos especiales de una película de acción, que te rías con cosas que ni yo misma entendería, y que seguramente el resto del mundo tampoco; que descubras ese universo paralelo que hay para todo y que nadie más ve, que seas el pionero de tantas cosas inexplicables y estúpidas, pero con tanto significado. Te admiro, porque haces que todo tenga sentido sin que te des cuenta, te admiro porque aprietas pero no ahogas, y con eso ayudas más de lo que te imaginas, porque eres un escéptico de todo, porque hace falta mucho para alcanzarte...
Y aquí estoy, admirándote, esperando que vuelvas a sorprenderme con dos cervezas en la mano y una noche de pensamientos locos e inalcanzables para cualquier ser humano racional. Porque de eso de trata, de hacer que nos sintamos diminutos a medida que nuestras mentes se dejan llevar por la locura y los pocos grados de alcohol que llevemos en el cuerpo.
domingo, 2 de febrero de 2014
She is the midnight
Me recuerda a la vida, cada vez que le miro a los ojos, me recuerda que aún es vida. A pesar de las lágrimas no deja que olvide que somos más de lo que creemos y a pesar de los no abrazos, consigue que me sienta más protegida que nunca. Me recuerda a la vida, aunque no tenga su olor cerca, aunque a penas le vea sonreír, aunque no hay bien que por mal no venga, me recuerda que todo es posible aun teniendo esa sensación de que puede que no lo sea. Me recuerda a la vida, y es todo lo que me hace falta, pues hace que mi locura sea un mundo que merezca la pena, o que al menos lo parezca. Por eso me recuerda, me recuerda a la vida, que por muy muerto que estés, siempre existe ese día. Que ni el tiempo, ni el espacio, ni la puta estupidez de las personas que invaden esto que llamamos Tierra pueden hacer que la idea de vida sea única e inmutable, ni si quiera tú y yo vamos a sentir la vida de la misma forma y aún así, me recuerdas a la vida; que te golpea una, dos, cinco y veinte mil veces en un mismo día. Me recuerdas a la vida porque arrasa sin piedad con todo lo que se interfiere en su camino, porque no importa nada ni nadie, no importa... porque es tu vida, porque tú eres vida...
miércoles, 29 de enero de 2014
Sólo escucha
Hagamos que todo se ponga patas arriba, ayúdame a renovar mi vida, a sentir sin esperar nada de los demás, a confiar en ti como si fueses mi hermano, mi protector, esperando a que cuides de mí. Démosle la vuelta al mundo, volvámonos locos por un instante y olvidemos todo aquello que hace que nos preocupemos por los problemas. Seamos jóvenes de nuevo, como niños que deciden jugar con el barro sin miedo a mancharse, seamos unos críos por una noche y haz que me sienta única, irrepetible, inigualable... Porque sólo tú consigues eso, y es extraño.
Sé mi amigo esta madrugada, porque te necesito a mi lado, y te invitaré a una cerveza para celebrar que he conocido a alguien por el que dejarme la piel en todo aquello que me proponga. Y permíteme que conozca tus inquietudes y tus pasiones, todo aquello que te hace rendirte y aquello que te hace luchar hasta la muerte, a cambio te prometo una mano para cuando caigas, unos hombros para cuando llores y una palabra alegre por cada lágrima de tristeza. Prométeme que estarás en lo bueno y en lo malo, y tendrás una hermana para toda la vida, porque de eso se trata, no? Porque tenerte como hermano seguramente sea lo más grande que le pueda pasar a alguien.
domingo, 26 de enero de 2014
La ventana
Es en ese momento cuando te das cuenta, de que vale la pena detenerse un instante en mitad de ese camino que llevas recorriendo durante toda tu vida... dejar de avanzar no es malo si ello no conlleva el dar pasos hacia atrás...
Detente, respira y observa, puede que el paisaje que te envuelve sea el inicio de lo que necesitas para seguir con energía ese camino que en ocasiones, te cuesta andar...
Y no importa perder media vida si con ello puedes llegar al destino deseado, y terminar siendo feliz...
Porque siempre he estado oyendo eso de que te echarán en cara antes las cosas malas que las buenas... pero como siempre, no estoy de acuerdo, porque todo lo malo se acaba olvidando cuando la realidad es tan buena, que supera la ficción...
Detente, respira y observa, puede que el paisaje que te envuelve sea el inicio de lo que necesitas para seguir con energía ese camino que en ocasiones, te cuesta andar...
Y no importa perder media vida si con ello puedes llegar al destino deseado, y terminar siendo feliz...
Porque siempre he estado oyendo eso de que te echarán en cara antes las cosas malas que las buenas... pero como siempre, no estoy de acuerdo, porque todo lo malo se acaba olvidando cuando la realidad es tan buena, que supera la ficción...
viernes, 17 de enero de 2014
En las sombras
Yo prefiero seguir en el anonimato, para qué engañarnos. Prefiero pensar que las cosas están bien como están. Y no, no es que sea conformista, ni por asomo. Se trata de prevenir antes de curar. Y no, a pesar de esconderme en mi enorme caparazón en todo momento, no me considero una cobarde, sino más bien precavida. Siendo sinceros, quizás esté cerrándome algunas puertas, quizás esté cerrándolas todas, absolutamente todas, pero no me siento preparada para abrirlas, y seguramente cuando lo esté, descubra que detrás no hay nada, ironías de la vida.
Me seguiré pegando mis comeduras de olla el tiempo que sea necesario para detener el tiempo, para relajarme y para apaciguar mi respiración, porque hay momentos en los que llego a asfixiarme con esta situación, y a veces está bien, pero de vez en cuando necesito ese oxígeno que hace que mi sangre pueda seguir circulando por mis venas, sin sentir que sólo es cuestión de días.
Me seguiré pegando mis comeduras de olla el tiempo que sea necesario para detener el tiempo, para relajarme y para apaciguar mi respiración, porque hay momentos en los que llego a asfixiarme con esta situación, y a veces está bien, pero de vez en cuando necesito ese oxígeno que hace que mi sangre pueda seguir circulando por mis venas, sin sentir que sólo es cuestión de días.
martes, 14 de enero de 2014
Quizás...
Hay momentos en que pienso si de verdad es lo que quiero, si
me merece la pena todo esto. Me he dedicado toda la vida a recorrer lugares
nuevos, empezando siempre desde cero, dejando el pasado atrás continuamente,
revolviendo toda mi existencia para encontrarme a mí misma. Viajes, viajes y
más viajes, el sustituto perfecto del alcohol para olvidar penas, y así
recordar que de vez en cuando puedo ser esencia en este mundo. Quizás recordar
no sea tan malo como dicen, quizás sea la mejor forma de aprender y de saber
vivir con ello. Madurar lo llaman los adultos…
Y lo sigo buscando desde lo alto de una nube como las
oscuras golondrinas buscan aún aquel famoso balcón, como mis manos buscan su
pelo en una noche de verano, como mis labios esperan rozar los suyos por
primera vez. Pero no, las hojas ya han caído, y es el momento de marchar a
casa. No sé quién es, pero pasa por mi mente muy a menudo, guarda mis sueños,
vela en mis noches de guerra, sufre en silencio mis heridas, provoca que mi
corazón sonría, le da una razón de ser a mis suspiros y me riñe para que no pierda el norte, para
que siga cuerda…
Quizás ya te he encontrado y aún no me he dado cuenta...
viernes, 10 de enero de 2014
La idea de felicidad
Dicen que la felicidad se encuentra a la vuelta de la esquina, dicen que quizás tenga forma de persona, de libro, o incluso se asemeje a una simple puesta de sol. Continuamente escuchamos que no es fácil alcanzarla, que requiere mucho sacrificio y paciencia, que no todos la llegan a conocer y que sólo aquellas personas que saben lo que quieren llegan a ser felices.
He estado dando tumbos toda mi vida de aquí para allá, con la idea de salvarme de mí misma, de desprenderme de cosas, de olvidar. Mi existencia hasta ahora se ha basado en un continuo borrón y cuenta nueva, pensando que de esa forma podría llegar a sonreír un poco más de vez en cuando. Y no me arrepiento la verdad, pienso que eso es de cobardes. Siempre he tenido la sensación de haber hecho lo que mi corazón me pedía, incluso cuando las circunstancias no me lo habían permitido, siempre he encontrado alguna forma para salirme con la mía, y eso me reconforta porque sé que no he perdido el tiempo en absoluto.
He abandonado muchos lugares física y mentalmente, he quemado cosas del pasado porque sentía que era necesario para poder seguir caminando, he alejado a personas y me ha dolido, pero también he dado la bienvenida a gente maravillosa que no cambiaría por nada del mundo.
He saltado al vacío a pesar de saber que era una locura. He creído en lo imposible hasta el punto en que este concepto dejase de existir. Y cuando han cuestionado cada una de mis elecciones, muchas veces he demostrado que se equivocaban, que no todo es tan malo como lo pintan.
Es por eso que sonrío cada vez que alguien habla de la felicidad. Todos creen saber sobre el tema, opinan de ella como si se tratase de algo propio y es que en realidad es una idea que se nos ha implantado desde que éramos enanos. 'Pues si todos los mayores la buscan, debe ser algo bueno' y a partir de ahí dedicamos nuestra vida a buscarla, sin importar nada más, únicamente nuestra felicidad.
Pero lo que no sabemos es que somos nosotros los que nos tenemos que dejar alcanzar por ella. Porque seamos sinceros, nos empeñamos muchas veces en cerrar los ojos cuando algo no es de nuestro agrado y no nos damos cuenta de que sólo hay que mirar, que todo tiene un doble fondo, una segunda cara, y que sólo cuando uno empieza a vivir sin preocuparse por encontrarla, conseguirá ser feliz de verdad, o como me gusta pensar a mí, conseguirá tener una ligera noción de ella, pues aún hay mucho más por descubrir.
Quiero agradecer a todas aquellas personas que me leen y me recuerdan que aunque seamos un diminuto grano de arena en el desierto, podemos marcan la diferencia.
Gracias por vuestro enorme apoyo y por hacerme feliz aun en los días más difíciles.
miércoles, 8 de enero de 2014
Todo es tan relativo
No me preguntéis por qué, pero tengo la manía de pasarme el día con la ventana de mi habitación de par en par, aunque haga frío, tengo suficiente con que mi mente se encierre por sí sola como para sentir que mi cuerpo también lo esté.
He pensado demasiado, y cuando digo demasiado, es DEMASIADO, más de lo que aconsejaría a cualquier persona. Últimamente han pasado demasiadas cosas que han conseguido alterar mi tranquilidad, que han hecho que mi calma sea un estado pasajero de a penas dos sonrisas, que quizás sea más de a lo que cualquiera podría aspirar, pero en estos momentos lo que se tiene y lo que se deja de tener en mi situación es demasiado relativo, todo es demasiado relativo, TODO.
Sentir es una virtud, de la cual carezco continuamente, o más bien me gusta pensar que lo hago, un corazón de piedra siempre ha sido más sano. Pero después está ese día en que llega un algo que te rompe los esquemas y que pone tu cabeza patas arriba, sobre todo después de haber perdido demasiado y tan rápido, un algo que no podría explicar y que de verdad estoy sintiendo que hace que pierda la cordura poco a poco.
Siempre me he planteado si quizás esté loca, si mi cabeza en realidad carece de sentido común y yo no me doy cuenta, y me mata esa idea. Seamos sinceros, no puedo llegar a controlar esta situación, ni si quiera tengo fuerzas para hacerlo y por supuesto no sé de dónde narices las voy a sacar, porque estoy aquí escribiendo como si fuese un loco en un manicomio que escribe en las paredes palabras sin sentido, en vez de centrarme en lo que de verdad importa en estos momentos... pero de verdad... no puedo...
viernes, 3 de enero de 2014
El límite
Soy una rebelde sin causa, qué se le va a hacer... Viajo sin rumbo, en un mar de mentiras, sobre un barco hecho de verdades... Las olas hacen que se tambalee todo mi mundo, todo aquello por lo que sigo adelante, pero qué se le va a hacer. Sí, soy una rebelde sin causa buscando excusas baratas para salir a la calle sonriendo...
Soy una rebelde sin causa, que decide vivir bajo principios, bajo ideales que han sido consumidos por miradas de desprecio y superioridad hipócrita...
Y es que siento todo aquello que hago en el momento preciso y paso mis días buscando razones por las que, a duras penas, sigo en pie...
Siempre espero que sea el tesoro el que me encuentre a mí, porque no tengo tiempo para perder en búsquedas inútiles...
Vivir el instante es mi pasión... emborracharme, fumar, saltar desde metros y metros de altura al agua, perderme en un bosque, bañarme desnuda en la playa, en piscinas ajenas, dormir en cementerios, volar a ras del suelo, correr sobre el hielo, sufrir el sueño eterno... vivir sin dueño... al límite. Pero, qué le voy a hacer, si soy una rebelde sin causa...
jueves, 2 de enero de 2014
NO MÁS
Estoy demasiado cansada de escuchar las mismas palabras bonitas de siempre, y al fin y al cabo, noto que son palabras vacías y tengo la sensación de ser manipulada. No se puede tener siempre lo que uno desea o lo que necesita para vivir, pero nadie nos enseñó a cómo sobrellevar el no desear algo o el que no necesitemos ese algo para sobrevivir.
Desde pequeñita me hicieron creer que todos, absolutamente todos, tenemos un destino, y en él están las personas que necesitamos en nuestra vida, y está ESE ALGUIEN que a todos nos hace falta para poder seguir adelante en los momentos más difíciles, por el que estarías dispuesto a dar la vida, el que te hace esbozar una sonrisa cada mañana al despertarte a su lado y que te riñe cuando trabajas más de la cuenta y no le has guardado un cachito de tu tiempo para estar a su lado.
No es tan sencillo apostarlo todo por algo y por alguien después de todo, y todo aquel que diga que sí lo es, seguramente no haya estado enamorado. "ENAMORADO". Esa es mi palabra tabú. Envuelve tantas cosas que odio en una persona… celos, desconfianza, inseguridad, envidia, miedo, muerte… sí, muerte. Dejas de vivir por ti y vives por otra persona, dejas de ser propietario de tu vida, dejas demasiadas cosas de lado por una persona, que al fin y al cabo, luego te das cuenta de que ni se lo merece.
Pero el ser humano es inútil, y nos empeñamos en hacer que nuestra vida dependa de otra persona, porque eso… eso nos hace felices. Y creedme, si yo pudiese lo haría, lo dejaría todo por ese alguien… pero ya no sé que es eso de estar enamorada… ni lo sé… ni me apetece.
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