Apareciste de la nada, como si una ráfaga de viento te pusiera bajo mi ventana. En ocasiones es difícil seguir ocultando lo evidente, por mucho que uno se lo niegue y reniegue una y otra vez, todo acaba saliendo de alguna forma al exterior, todo se acaba notando, todo se acaba sintiendo...
-No me encuentro bien, sabes? Tengo nauseas, mareos y vómitos, no como, no duermo, tengo fiebre y la piel de gallina, no suelto los cigarros en todo el santo día y no dejo de llorar. Empiezo a pensar que tengo algún tipo de enfermedad.
-No.
-No qué?
-Que no estás enferma.
-Cómo lo sabes?
-De quién te has enamorado?

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